“El guardián entre el centeno”
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¿No es así como empieza todo? Tienes una causa en la que creer, una causa por la que merece la pena morir . Muy pronto se convierte en una causa por la que merece la pena matar. Después se convierte en una causa por la que merece matar gente inocente.
Fragmento de El niño 44 - Tom Rob Smith
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¿Quién te ha dicho que se prohibe estar triste? No dejes que te receten alegría, como quien receta una temporada de antibióticos. Si dejas que te traten tu tristeza como una perversión, o en el mejor de los casos como una enfermedad, estás perdida: además de estar triste te sentirás culpable. Y no tienes la culpa de estar triste.
Vive tu tristeza, pálpala, deshójala en tus ojos, mójala con lágrimas, envuélvela en gritos o en silencio, cópiala en cuadernos, apúntala en tu cuerpo, apúntala en los poros de tu piel. Pues sólo si no te defiendes huirá, a ratos, a otro sitio que no sea el centro de tu dolor íntimo.
Si estás nerviosa, aún sirve la vieja manzanilla, más no debes cortarla con limón ni con dulce. No funciona si lo que te preocupa es más fuerte que tú. Y si es así, conviene estar nerviosa.
Tratado de Culinaria para Mujeres Tristes - Hector Abad
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